domingo, 10 de febrero de 2013

Y además Julio Verne nos anticipó el futuro

Julio Verne

Se cumplen 185 años del nacimiento de JULIO VERNE.

 Jules Verne was born in Nantes (France), to Pierre Verne and Sophie Allote de la FuÿeHe. As a child, he developed a great interest in travel and exploration, a passion he showed as a writer of adventure stories and science fiction.

Jules Gabriel Verne (February 8, 1828 – March 24, 1905) was a french author who pioneered the science fiction genre in Europe.

Many of Jules Verne's novels involve elements of technology that were fantastic for the day but later became commonplace.  Verne wrote numerous books, most famous of which are the 55 novels that comprise the Voyages Extraordinaires. He also wrote short stories, essays, plays, and poems:

 

Five weeks in balloon
Ajourney to the centre of the earth
From the earth to the moon
Twenty thousand leagues under the sea
Around the world in eighty days
Master of the world
The golden volcano

miércoles, 6 de febrero de 2013

Mary Leakey

Se cumplen  100 años  del nacimiento de Mary Leakey. 
Mary Leakey nacida como Mary Nicol fue una arqueóloga británica que descubrió el primer cráneo de un simio fósil en la Isla Rusinga. Mary nació el 6 de febrero de 1913 en Londres.

 Cuando tan sólo tenía 11 años visitó la famosa cueva del hombre de Cro-Magnon en el sur de Francia, interesándose desde entonces en la antropología. Cursó estudios en el University College de Londres, y se convirtió en una experta en útiles y herramientas de piedra. Tomó parte en excavaciones en Inglaterra y en 1931 dirigió un estudio sobre la cultura clactoniana en Essex.

Se unió a las expediciones en África del paleoantropólogo Louis Leakey, con el que contrajo matrimonio en 1936.


Su primera excavación fue en Devon, Inglaterra en 1934. Posteriormente ese mismo año, Mary realizó su propia excavación y también publicó su primer ensayo científico.


En la garganta de Olduvai, en el año 1959, descubrió el cráneo del Zinjanthropus (reclasificado más tarde como Australopithecus boisei), de más de 1.750.000 años, que demostró por primera vez la enorme antigüedad de los homínidos en África. Fue la descubridora, en 1975, en Laetoli, Tanzania, de la mandíbula y los dientes de una especie Homo de 3.750.000 años y cuatro años después, en 1979, de las huellas fosilizadas más antiguas conocidas de un homínido bípedo de 3.600.000 millones de años.

Mary Douglas Leakey falleció el 9 de diciembre de 1996 en Nairobi, Kenia.

domingo, 3 de febrero de 2013

Ana Alcolea

En el blog de Ana Alcolea aparece el magnífico dibujo que le regaló Ángel, uno de los alumnos del IES Francisco Ayala que asistió a su charla. Podéis verlo aquí, en la entrada "Visiones".

sábado, 2 de febrero de 2013

La noche más oscura

Como ya sabéis el viernes 18 de enero nos visitó Ana alcolea para charlar un rato con los alumnos de 2º de ESO sobre su libro: El medallón perdido.  La verdad es que todos pasamos un rato muy agradable y creo que ella también.  Ana nos hablo de su último proyecto, todavía es un secreto, pero le pedimos que viniera a presentarlo cuando lo tuviera terminado, y también nos habló sobre su última novela publicada: La noche más oscura, que nada tiene que ver con la película y que parece bastante interesante. 

Aquí va el primer capítulo para ir abriendo boca:


PRIMEROS RECUERDOS

En esta vida hay cosas que nunca se olvidan, por muy pequeño
que sea uno cuando acontecieron.
Los primeros recuerdos de Valeria se remontan a la época
en que tenía poco más de dos años. Un día, una mujer de rasgos
muy diferentes a los de las personas que tenía a su alrededor,
le sonrió, la abrazó, y le dijo palabras que no entendía. A
la mujer, antes de marcharse, se le llenaron los enormes ojos
de lágrimas. Al día siguiente volvió con un muñeco de goma
que representaba a un mono de color amarillo, y se lo dio a
Valeria. La niña sonrió cuando le apretó las tripas y el muñeco
gruñó en una especie de fa sostenido. Aunque, claro, esto Valeria
no lo sabía. El caso es que la mujer de los enormes ojos
volvió cada mañana hasta que por fin un día se la llevó, y la
metió en un avión en el que pasó muchísimo rato. Tanto que
tuvo tiempo de llorar, de correr por los pasillos, de tener frío,
hambre, e incluso de hacer sus necesidades cuatro veces.
Cuando bajaron del avión, la mujer la volvió a abrazar, a
cubrir de besos y a decirle: «Ahora eres mi hija y te llamas
Valeria». La niña la miró desde abajo, desde los pocos palmos
de altura que había crecido, apretó el monito amarillo,
lo oyó gruñir, y sin entender ni palabra de lo que la señora le
había dicho, sonrió.
Cogidas de la mano salieron a una sala muy grande donde
las esperaban muchas personas de enormes ojos, grandes sonrisas,
y con las cabezas llenas de pelos de diferentes colores.
Todos la llenaron de besos, de abrazos y de regalos. Y todos
hablaban una lengua que no comprendía.
Esos eran los primeros recuerdos de Valeria, y aunque
habían pasado trece años desde entonces, aquellas primeras
imágenes de su nueva vida no se le habían borrado jamás.
Por eso, nunca hizo falta que Mercedes, su madre, le
tuviera que contar que era una niña adoptada. Valeria sabía
desde siempre que no había salido de la tripa de su mamá.
De su otra madre, aquella de cuya tripa sí había nacido, nadie
sabía nada, aunque lo más problable era que hubiera
muerto en algún terremoto o en alguna otra catástrofe natural.
La niña no preguntó nunca nada, ni sobre terremotos ni
sobre su primera vida en el orfanato. Tal vez porque hay cosas
en la vida que es mejor no saber. Lo que sí le preguntó a
Mercedes fue por qué le había puesto aquel nombre tan raro,
Valeria, que nadie más llevaba ni en el colegio, ni en las clases
de inglés, ni en las de baile, ni en las de pintura, ni en las
de natación.
—Te llamas Valeria porque así se llamaba mi abuela. Y
como la tenía que llamar así, «abuela» y no por su nombre,
me había quedado siempre con las ganas de llamar a alguien
«Valeria». Además, es un nombre que ya casi nadie le pone a
las niñas y es precioso. —Aquí la interesada torció el gesto—.
Por todo eso te llamas Valeria.
—Vale —respondió la muchacha poco convencida con el
discurso de su madre.