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domingo, 8 de diciembre de 2013

Una mujer polifacética



Josefina de la Torre (1907-2002)


 






Josefina de la Torre Millares nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1907. Su carácter enormemente inquieto la llevó a convertirse en una de las mujeres más adelantadas y polifacéticas de su tiempo, pues además de la literatura, también le interesó la música, el cine y el teatro. 


 
  
Fue compositora, soprano (debutó como tal en un concierto en la Residencia de Estudiantes de Madrid en 1936) y concertista de piano y guitarra. Llegó a ser solista de la Orquesta Sinfónica de Madrid y miembro de la compañía de zarzuelas del maestro Sorozábal.

En cuanto al cine, ya en los años treinta del siglo XX realizó los doblajes de Marlene Dietrich para la compañía cinematográfica Paramount en París. Allí trabajó junto a su amigo y antiguo compañero sentimental: Luis Buñuel.  Al igual que otros intelectuales de la época, Josefina sintió una irreprimible fascinación por el cine.  No se conformó con las tareas de doblaje.  Fue, además, actriz de radionovelas, en Radio Nacional, y participó en varias películas del director Edgar Neville durante los años 40, guionista, ayudante de dirección… 

 

Es importante también su labor teatral. Hermana del escritor y renovador de la escena teatral, Claudio de La Torre, Josefina organizó en su casa junto a su hermano conocidas sesiones teatrales. Formó parte de la compañía de María Guerrero, donde acabaría siendo primera actriz desde 1940.  Más tarde fundó su propia compañía de comedias, con la que puso en escena una quincena de obras, con su hermano Claudio en la dirección artística. 


Perteneciente a una familia de la burguesía culta y próspera de las Islas, Josefina de la Torre sintió muy pronto la vocación literaria. 

A los siete años ya escribió un poema de homenaje a Galdós, y a los 13 empezó a publicar en revistas. Se la ha encuadrado en la llamada Generación del 27. Precisamente, ese año publicó en Madrid su primer libro de poemas, titulado Versos y estampas. Este primer poemario apareció prologado por Pedro Salinas, autor al que Josefina de la Torre siempre consideró su maestro. Además, recibió elogios de Lorca, de Guillén, de Alberti.


En 1934, Gerardo Diego incluyó algunos poemas suyos en la segunda de sus famosas antologías generacionales. Es, junto a Ernestina de Campourcín, la única mujer de esta selección poética.
Aunque en 1934 se había instalado en Madrid, durante la Guerra Civil volvió a su ciudad natal. Allí publicaría sus primeras novelas cinematográficas bajo el seudónimo de  Laura de Cominges (segundo apellido, éste, de su padre). 


Tras la Guerra, sin embargo, regresó a Madrid. En sus últimos años recibió numerosos honores, como la Cruz de la Orden Islas Canarias o  ser nombrada miembro de honor de la Academia Canaria de la Lengua. Murió en Madrid el 12 de julio del año 2002. 



 

domingo, 28 de abril de 2013

DULCE MARÍA LOYNAZ

Su verdadero nombre era María de las Mercedes Loynaz Muñoz. 



                            En el año 1993 recibió el premio Cervantes.
                                 Falleció el 27 de abril de 1997.

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En esta semana de premios, libros y rosas... leamos algunos de sus poemas:

LA ORACIÓN DE LA ROSA
Padre nuestro que estás en la tierra; en la fuerte
y hermosa tierra;
en la tierra buena;

Santificado sea el nombre tuyo
que nadie sabe; que en ninguna forma
se atrevió a pronunciar este silencio
pequeño y delicado..., este
silencio que en el mundo
somos nosotras,
las rosas...

Venga también a nos, las pequeñitas
y dulces flores de la tierra,
el tu Reino prometido...,

Hágase en nos tu voluntad, aunque ella
sea que nuestra vida sólo dure
lo que dura una tarde...

El sol nuestro de cada día, dánoslo
para el único día nuestro...

Perdona nuestras deudas
-la de la espina,
la del perfume cada vez mas débil,
la de la miel que no alcanzó
para la sed de dos abejas...-,
así como nosotras perdonamos
a nuestros deudores los hombres,
que nos cortan, nos venden y nos llevan
a sus mentiras fúnebres,
a sus torpes o insulsas fiestas...

No nos dejes caer
nunca en la tentación de desear
la palabra vacía - ¡el cascabel
de las palabras!...-,
ni el moverse de pies
apresurados,
ni el corazón oscuro de
los animales que se pudre...
Mas líbranos de todo mal.
Amen.


PRECIO
Toda la vida estaba
en tus pálidos labios...
Toda la noche estaba
en mi trémulo vaso...

Y yo cerca de ti,
con el vino en la mano,
ni bebí ni bese...

Eso pude: Eso valgo.




miércoles, 3 de abril de 2013

JOSÉ HIERRO

                                         Hoy 3 de abril recordamos al gran poeta José Hierro.

Página en wikipedia para saber algo más de su vida y obra.

Visita el Centro de Poesía José Hierro en Getafe. Pincha aquí para entrar en su página


Epitafio para la tumba de un héroe
Se creía dueño del mundo
porque latía en sus sentidos.
Lo aprisionaba con su carne
donde se estrellaban los siglos.
Con su antorcha de juventud
iluminaba los abismos.
Se creía dueño del mundo:
su centro fatal y divino.
Lo pregonaba cada nube,
cada grano de sol o trigo.
Si cerraba los ojos, todo
se apagaba, sin un quejido.
Nada era si él lo borraba
de sus ojos o sus oídos.
Se creía dueño del mundo
porque nunca nadie le dijo
cómo las cosas hieren, baten
a quien las sacó del olvido,
cómo aplastan desde lo eterno
a los soñadores vencidos.
Se creía dueño del mundo
y no era dueño de sí mismo.
©José Hierro