lunes, 30 de mayo de 2011

10 elevado a 14


     Que el libro más largo del mundo tenga diez páginas suena a tongo. No se trata del libro de arena, sino de un invento que el escritor y patafísico francés Raymond Queneau presentó en 1960 con el nombre de Cent mille milliards de poèmes.
La explicación es más sencilla de lo que parece: cada página contiene un soneto y cada verso está cortado en tiras, de tal forma que sea posible combinar los versos de cada poema. El número total de combinaciones sería de 10 elevado a 14, es decir, de cien billones de poemas distintos. Serían necesarios varios millones de años de lectura constante para leer todas las combinaciones posibles, para explotar todas las lecturas posibles de un libro de diez páginas.

Presentación Boris



Pincha en la imagen para ver la presentación sobre la obra Boris y su autor, Jaap ter Haar.

Presentación Rebelión en la granja

Pincha en la imagen para ver la presentación.


domingo, 29 de mayo de 2011

Joseph Joffo, Un saco de canicas.


(...) Maurice me mira.
—No te apures, también va a haber medalla para ti.
La habrá, claro que la habrá, habrá medalla para todo el barrio. Esta mañana, cuando la gente salga a la calle, será como la primavera en pleno invierno, una floración espontánea: todo el mundo llevará su gran margarita en el ojal.
Cuando uno lleva eso, no le queda ya mucho por hacer: no puede ir al cine, ni subir en un tren, a lo mejor ya ni podremos jugar a las canicas, a lo mejor tampoco podremos ir al colegio. Entonces no estaría tan mal, eso de la ley racial.
Mamá tira del hilo. Lo corta con los dientes junto a la tela, y ya está, ya llevo la divisa; mamá da con dos dedos un golpecito sobre la estrella que acaba de coser, como una costurera de casa bien que termina un punto difícil. No ha podido evitarlo.
Papá abre la puerta y yo me pongo la chaqueta. Está recién afeitado, y con él ha entrado el olor de jabón y de alcohol. Mira las estrellas y después a su mujer.
—Bueno, bueno, bueno… —dice.
Recojo mi cartera y doy un beso a mamá. Papá me detiene.
—Y ahora ¿ya sabes lo que tienes que hacer?
—No.
—Pues ser el primero de la clase. ¿Sabes por qué?
—Sí —responde Maurice—, para hacerle la puñeta a Hitler.
Papá se ríe.
—Bueno —dice— algo así, algo así.
Hacía frío, en la calle, las galochas repiqueteaban sobre los adoquines. No sé por qué, pero volví la cabeza hacia atrás, las ventanas daban a la calle, encima de la peluquería, y los vi a los dos mirándonos detrás de los cristales, habían envejecido en los últimos meses. Maurice iba delante y soplaba para hacer vaho. Las canicas sonaban al chocar en sus bolsillos.
—¿Vamos a llevarla mucho tiempo, esta estrella? Se detiene y me mira.
—Y yo qué sé. ¿Por qué, te molesta? Yo me encojo de hombros.
—¿Y por qué iba a molestarme? No pesa, se puede correr igual, así que…
Maurice ríe con sorna.
—Entonces, si no te molesta, ¿por qué te la tapas con la bufanda?
Este chaval siempre lo ve todo.
—No me la tapo con la bufanda. Ha sido el viento que la ha puesto así.
Maurice suelta una ruidosa carcajada.
—Tienes razón, chaval, ha sido el viento.(...)

sábado, 28 de mayo de 2011

El poema de la semana

Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte

aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que en un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.


Mario Benedetti