miércoles, 31 de agosto de 2011

Las cosas


El bastón, las monedas, el llavero,
la dócil cerradura, las tardías
notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,
un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde
una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
limas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,
ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido.

Jorge Luis Borges

Se acabaron las vacaciones


La tregua
Domingo, 1 de septiembre
Se acabó la farra. Mañana otra vez a la oficina. Pienso en las plantillas de ventas, en la goma de pan, en los libros copiadores, en las libretas de cheques, en la voz del gerente, y.... el estómago se me revuelve.
Mario Benedetti.

domingo, 17 de julio de 2011

La cita de la semana

Bueno me despido hasta septiembre, espero que las circunstancias me permitan seguir con vosotr@s. Feliz verano.

"No hay cincuenta maneras de combatir, sólo hay una: VENCER"
ANDRÉ MALRAUX

MI QUERIDA TIERRA

Ya es hora de perder
la inocencia, ese

estupor de las criaturas que todavía
no pudieron hacerse cargo
de la memoria

del mundo al que recién nacieron.

Pero nosotros, los hombres
grandes ya, podemos olvidar, sabemos
perfectamente qué tendríamos

que hacer para dañar
el presente, para romperlo.

Aquí nadie
tiene derecho a distraerse,
a estar asustado, a rozar
la indignación, a exclamar su sorpresa.


FRANCISCO URONDO

Narración de la semana


"Al día siguiente, 16 de julio, seguí el mismo camino y avanzando más allá encontré que el arroyo y las sabanas se iban perdiendo y que la región era más boscosa. Hallé diferentes frutos, en especial melones en abundancia y uvas entre los árboles. Las viñas habían crecido entremezcladas en los árboles, y magnñificos racimos ya maduros pendían de las ramas. Tan extraordinario descubrimiento me llenó de alegría, pero tuve cuidado de no excederme en la cantidad de uvas que comía porque recordaba lo sucedido en Berberia, donde muchos ingleses esclavos perecieron a causa de las fiebres y disentería que les produjo comer demasiada cantidad de esa fruta. Se me ocurrió que la mejor manera de aprovecharlas era ponerlas a secar al sol para conservar las pasas que tan grato me resultaría comer en las épocas en que ya no hubiera uvas maduras en las viñas."
DANIEL DEFOE